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COMO GARANTIZAR EL PAGO DE UNA DEUDA.

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Para poder garantizar que el deudor no evitara el pagar el adeudo contraído y reforzar el derecho de cobro, se debe celebrar un contrato de garantía, que se suscribe con la finalidad de asegurar el cumplimiento de otro contrato o documento principal, y su objeto es una prestación accesoria que sólo deviene exigible en caso de que no se cumpla la prestación del documento principal (en los títulos ejecutivos son las cláusulas insertas como garantía en el mismo título).

 

Existen dos grandes categorías de garantías:

 

  1. Las Garantías Personales: se denominan así porque es una persona física o jurídica que garantiza el cumplimiento de la obligación de pago de otra persona. En esta clase de garantías figuran los avales y fianzas.

 

  1. Las Garantías Reales: son aquellas en las que no responde del pago de la deuda una persona sino una cosa. El acreedor tendrá derecho a enajenar el bien para cobrar su deuda. En este tipo de garantías se encuentran las hipotecas y las prendas.

 

GARANTÍAS PERSONALES: Consisten en la utilización de terceras personas con solvencia que de manera solidaría se obliga sobre la deuda, ya sea total o parcialmente, lo que permite asegurar el cobro de las operaciones mercantiles.

 

En este tipo de garantías están los “avalistas” y “fiadores”, ambos siendo terceros que nada tienen que ver con el negocio del que nace la deuda, y que sin embargo se responsabilizan del pago, ya sea en razón de amistad o relación familiar con el deudor.

 

Diferencia entre Fiador y Avalista:

En lenguaje corriente se denomina avalista a la persona que garantiza el cumplimiento de una obligación; sin embargo, en lenguaje jurídico esto no es exacto, ya que sólo existe aval en la obligación cambiaria, es decir cuando una persona física o jurídica garantiza el pago de un documento cambiario: letra de cambio, pagaré o cheque.

 

Cuando una persona garantiza el pago de cualquier tipo de operación que no sea mediante la firma de un título cambiario, se convierte en fiador, pero jurídicamente nunca puede ser denominado avalista. El fiador presta la fianza garantizada por un bien o una cantidad de dinero.

 

Otra gran diferencia entre el Aval y el Fiador, es que el avalista responde solidariamente del total del adeudo y con la totalidad de sus bienes, pudiendo elegir el acreedor si cobra al deudor, al aval, o ambos de forma indistinta; en cambio, el fiador responde del cumplimiento de la obligación si el afianzado no lo hace, y la obligación del fiador es accesoria respecta a la del deudor; o sea responde subsidiariamente, es decir, no puede ser compelido a pagar al acreedor sin hacer éste antes excusión de todos los bienes del deudor.

 

Si no respeta ese orden de prelación, el fiador puede oponerse al pago ya que tiene los beneficios legales siguientes:

 

  • Beneficio de orden: Es un derecho que la ley otorga al fiador por el que, en caso de incumplimiento, deberá guardarse una prelación (orden) y primero reclamar al deudor principal y después al fiador;
  • Beneficio de excusión: Es el derecho que tiene el fiador de oponerse a hacer efectiva la fianza en tanto aun habiendo incumplido, el deudor tenga bienes con los que responder de su incumplimiento, es decir hasta que el acreedor no haya ejecutado todos los bienes del deudor; y
  • Beneficio de división: Consiste en que si hay varios fiadores se dividirá la deuda entre ellos.

 

Fianza solidaria: No obstante, en las fianzas el fiador puede firmar una cláusula renunciando a sus beneficios legales de excusión, orden y división y declararse de forma expresa obligado solidariamente responsable del pago de la deuda. De este modo la fianza es solidaria y el acreedor puede reclamar directamente contra el fiador, prescindiendo de la situación del deudor principal. Además, si hay varios fiadores, éstos responden de forma solidaria de la deuda. Este tipo de fianza es la que solicitan las entidades financieras al conceder créditos a prestatarios de escasa solvencia, de modo que el garante es fiador solidario del deudor principal.

 

Cuando la fianza se presta de forma solidaria, el fiador queda obligado en iguales términos que el deudor principal de modo que si se produce un incumplimiento de pago, el acreedor puede dirigirse extrajudicial o judicialmente, de forma simultánea o sucesiva contra el deudor principal y contra el fiador, pudiendo solicitar el embargo y ejecución de los activos de todos ellos. El afianzamiento puede ser realizado tanto para alguna operación mercantil determinada como para un conjunto de operaciones durante un plazo de tiempo determinado o con carácter indefinido.

 

Fianzas bancarias:

En los casos que la posición comercial del suministrador sea suficientemente sólida y tenga dudas acerca del buen fin de las operaciones, el proveedor puede solicitar del cliente el popularmente llamado “aval bancario” que técnicamente es un afianzamiento de una entidad de crédito.

 

La fianza bancaria más conveniente es la denominada: “aval a primer requerimiento” que es una garantía irrevocable, no condicionada, abstracta e independiente de la obligación causal garantizada. La entidad bancaria que presta este tipo de afianzamiento tiene que pagar a primera demanda, de modo que es suficiente con que se haya cumplido el vencimiento de la obligación garantizada y que el beneficiario haya exigido el pago a la entidad financiera avalista, para que ésta proceda de inmediato al pago del aval.

 

Las “confort letters” o cartas de patrocinio:

Este tipo de garantía personal se utilizan en el marco de un grupo de sociedades y que es muy utilizado en los países anglosajones y en los EEUU. Nos hallamos ante un compromiso que reviste unas formalidades mínimas y mediante el cual una sociedad matriz garantiza el pago a un proveedor en caso de que la compañía filial no cumpla con sus compromisos de pago.

 

GARANTÍAS REALES: Las garantías reales son aquellas en que garantiza el pago un bien inmueble (hipoteca) o mueble (prenda).

 

Las Garantías Hipotecarias: La hipoteca es un derecho real de garantía puesto que lo que garantiza el pago no es una persona –como en el caso del aval o de la fianza– sino un bien inmueble. La hipoteca inmobiliaria es el procedimiento que mayor seguridad otorga a un acreedor para garantizar el cobro de su crédito. Existen dos tipos de hipotecas:

 

  1. Las hipotecas ordinarias –para asegurar deudas ya existentes– que se utilizan para garantizar créditos de existencia cierta y en los que exista una cuantía determinada.

 

  1. Las hipotecas de seguridad –para asegurar obligaciones futuras–– que sirven para garantizar créditos inciertos en su existencia o indeterminados en su cuantía, o sea deudas que pueden originarse a través de transacciones todavía no realizadas.

 

Por lo tanto, la hipoteca inmobiliaria puede utilizarse por el acreedor para garantizar el pago cuando tenga que realizar periódicamente suministros de productos al mismo deudor en los que se haya pactado un pago diferido y que vayan acumulando una deuda de alto riesgo.

 

La hipoteca inmobiliaria deberá constituirse en escritura pública y deberá figurar inscrita en el Registro Público de la Propiedad, de esta forma la finca hipotecada propiedad del deudor responderá de las deudas contraídas por éste.

 

Asimismo, las leyes civiles tienen previstos procedimientos especiales y sumarios para la realización del cobró y ejecución de los créditos garantizados por hipotecas, porque y a pesar de los gastos que supone su constitución son un medio muy adecuado para garantizar un cobro, ya que es un crédito preferente.

 

Los bienes inmuebles más comunes que pueden ser hipotecados son:

 

  • Inmuebles susceptibles de inscripción en el Registro
  • Derecho de usufructo
  • Inmuebles anteriormente hipotecados

 

La Prenda: Este es otro derecho real de garantía que puede constituir el acreedor sobre un bien mueble para asegurar el pago de una deuda y que no puede ser incluido en los supuestos de hipoteca mobiliaria. Las prendas pueden constituirse bajo dos modalidades diferentes:

 

Prenda sin desplazamiento: Son aplicables a objetos como los frutos de cosechas futuras y presentes, los animales, las máquinas y herramientas identificables por características propias –marcas, modelos, y números de fabricación– las materias primas, las mercancías y los productos terminados que se encuentren almacenados, así como los objetos y colecciones de valor artístico.

 

Este contrato de prenda se ha de constituir obligatoriamente en escritura pública que deberá describir los bienes que se pignoran y deberá ser inscrito en el registro correspondiente.

 

La ventaja de la prenda sin desplazamiento es que el bien mueble permanece en poder del deudor para que pueda seguir utilizando el bien para su explotación y generar ingresos con los que pagar la deuda.

 

Prenda con desplazamiento: Requiere la entrega del bien mueble por parte del deudor.

 

Todas las cosas muebles que están en el comercio pueden darse en prenda con tal que sean susceptibles de posesión.

 

El objeto pignorado permanecerá en poder del acreedor hasta el total cumplimiento de las obligaciones de pago. En caso de incumplimiento por parte del deudor, el acreedor puede proceder a la enajenación de lo pignorado ante notario y en subasta pública.

 

Es importante señalar que la ley no permite que el acreedor se quede directamente con la propiedad de los objetos pignorados, sino que ha de ponerlas a la venta por el procedimiento legal existente.

 

La prenda con desplazamiento debe constituirse mediante un contrato entre las partes que no ha de ser obligatoriamente otorgado en escritura pública, aunque siempre es recomendable hacerlo en documento público para que pueda constar la certeza de la fecha y producir efectos ante terceros.

 

El acreedor puede retener el bien pignorado, pero no podrá utilizarlo ni disfrutarlo, debe conservarlo con el debido cuidado y diligencia y asimismo deberá devolverlo al deudor una vez haya cobrado el importe total de la deuda y sus intereses.

 

En caso de que no sepa cual opción le conviene más para garantizar un adeudo, acuda con nosotros, en “Bufete Jurídico Advocatius” le ayudamos desde el llenado del título de crédito, elaboración de todo tipo de contratos para garantizar la deuda, e inclusive para la gestión y cobro del adeudo cuando se niega el deudor a pagarlo, porque en nuestra firma legal, lo más importante es la seguridad jurídica de nuestros clientes.

 

FJAG.

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% Comentarios (2)

QUE TAL GUSTO SALUDARLE POR ESTE MEDIO, SUS EXPOSICIONES ME HAN PARECIDO MUY ENRIQUECEDORAS Y DIGERIBLES PARA COMPRENDERLAS, QUIERO PREGUNTARLE LO SIGUIENTE:

PARA DAR A TRABAJAR UN VEHICULO CON MODALIDAD PLATAFORMA UBER, QUE CONTRATO SERIA EL MÁS FACTIBLE, DE MANERA QUE GARANTICE AMBAS PARTES UNA CORDIAL RELACIÓN Y NOS DE SEGURIDAD JURÍDICA?

Buenas tardes Adrian, lo recomendable es un contrato de arrendamiento, lo ideal además es que haya un fiador con bienes a su nombre que garantice el adeudo en caso de que el chofer de Uber no sea la persona que piensas es, y pueda cometer alguna perdida patrimonial en tu perjuicio, cabe mencionar que siempre debes de tener asegurado el vehículo y en caso de robo denunciarlo para hacer efectiva la poliza correspondiente. Quedamos a tus ordenes Adrian para cualquier duda ya sea por mensaje de texto, mensaje de whatsapp, o llamada de voz al 33-14-33-01-13, así como inbox en nuestras diferentes redes sociales (Facebook, twitter e Instagram)

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