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Frecuentes

Es tan simple como “Si tú tienes un caso o crees tenerlo, y el mismo implica el ejercicio de alguna ley o algún derecho” o “si por cualquier motivo, sientes que están en peligro, ya sea, tu persona, familia, amistades o posesiones tuyas o de ellos”, lo mejor es comenzar a buscar un abogado lo antes posible, ya que las leyes contemplan muchos casos que usualmente desconocemos y varían mucho según el estado y dependen del hecho y del tipo de caso.

Recuerda que es importante contratar un abogado que esté familiarizado con las leyes de la materia que nos aqueja, porque el tiempo no está como para que el abogado aprenda con nuestros asuntos.

Previo a contactar con un abogado o despacho de abogados, es importante que se informe si ese abogado que usted pretende contactar oferta el servicio jurídico que usted necesita, pudiendo revisar desde sus redes sociales como “Facebook”, “Twitter” o “Linkedin” (siempre y cuando sean públicas sus cuentas), así como su página de internet, si es que cuenta con ella, y allí podrá consultar sus estudios académicos, su experiencia profesional así como sus reconocimientos y publicaciones, además de los servicios que brinda.

En muchos casos los particulares (clientes) carecen del conocimiento de los términos técnicos en las diversas áreas del derecho, por eso es importante que el abogado haga una breve descripción de las materias en las cuales tiene conocimiento (ejemplo, civil, familiar, penal etc.), así como los servicios que pone a disposición de los clientes en cada una de estas materias, siendo el caso, que si no encuentra ofertado el servicio exacto que busca, será necesario comunicarse directamente con el abogado, ya que muchos de los servicios no llevan como nombre aquel con el que lo conocen los particulares.

Si usted tiene algún conflicto legal, lo recomendable es que primero haga una llamada a los números telefónicos del abogado o despacho de abogados que le haya interesado (o haga un contacto por redes sociales o correo electrónico si así lo permite), para que un abogado pueda asistirle y así poder identificar el tipo de asunto que es de su interés, y si así lo desea, hacer una cita en sus oficinas para una asesoría más detallada de su asunto.

Una vez que decidió contactar con un abogado para informarse respecto de algún asunto de índole legal, es importante que sepa que mediante el primer contacto (llamada o correo), no podrá resolver sus dudas sobre la solución de su asunto, ya que únicamente podrá plantearle de manera general al abogado su problema o cuestión en lo particular, y el abogado le dirá si está capacitado o tiene conocimiento de cómo resolver el conflicto o ayudarlo en el asunto especifico; en todo caso, solo podrá preguntar cuestiones como:

• Que documentos necesita para la reunión con su abogado;
• Horario en que se agendará su cita,
• Domicilio en el cual ha de llevarse a cabo (pudiendo ser en sus oficinas o el algún otro lugar que acuerden);
• Fecha y horario para la reunión; y
• Que honorarios se habrán de cubrir por la asesoría, así como formas de pago de los mismos.

Aquí la respuesta es definitiva, “SÍ”, es importante hacer una cita para una asesoría personal, ya que será en ésta, donde de manera más detallada usted podrá plantear todas sus dudas sobre el tema que le preocupa o causa interés, así como el abogado podrá plantearle todas las posibles soluciones para dicho asunto, además que usted podrá conocer tanto al abogado como sus instalaciones, evitando que se trate de una persona inexistente o fraudulenta, y verificar si su abogado cuenta con el conocimiento necesario para hacerse cargo del asunto que usted tiene, o si éste le genera confianza (algo muy importante).

Puesto que cada conflicto legal tiene sus particularidades, su abogado además, le indicará los procesos, sus etapas o instancias, la documentación que requiere de usted, la documentación que ha de elaborar, los honorarios establecidos por el trámite, la estrategia legal para resolver de forma eficaz el problema que le aqueja, así como la duración estimada de los trámites y ante qué autoridades se presentarán, con la finalidad de poder resolver satisfactoriamente su problemática.

Es bien sabido que los clientes prefieren evitar las “reuniones” con el abogado, porque estas generan honorarios, pero son en estas donde podrá darse cuenta que en materia de derecho, no existe una solución única para cada asunto, y así, podrá usted valorar y tomar la decisión informada respecto de que solución es la que más le conviene (escuchando claro la recomendación del abogado, quien, como parte de su labor, le dirá, cual creé que es la mejor opción para la solución de sus dudas).
Es importante que a la cita siempre acuda quien es la persona directamente interesada en el asunto (con las excepciones de que esa persona se encuentre en el extranjero, n prisión o se trate de una persona moral, pudiendo acudir unos de sus representantes o apoderados).

Recuerde “sale más caro no asesorarse”.

Aquí cabe señalar, que para cada caso en concreto se necesita siempre diferente documentación, por lo cual, es recomendable que previó a tener el primer acercamiento de manera personal con su abogado, se comunique con él y le explique, ya sea mediante una llamada telefónica o un correo (dependiendo como se haya contactado con él), el caso concreto que le causa duda o que usted considere de interés, para que su abogado, le pueda decir sin que quede lugar a confusión, que documentación es necearía para una debida asesoría y así evitar que, sus dudas no puedan ser resueltas y se le tenga que asesorar mediante futuras citas, generando así costos adicionales.

Específicamente, en situaciones que alguna autoridad le haya realizado notificaciones, siempre será necesario que, a su cita, usted lleve consigo todos los documentos que haya recibido por parte del Municipio, Estado, o Federación, así como los documentos con los cuales pretenda desvirtuar el acto que se le reclame por parte de la autoridad.

Recuerde, “siempre es mejor que sobre documentación a que falte”, por lo cual, si tiene alguna duda en que debe llevar a la cita con su abogado, es preferible que lleve todo lo que usted considere que tiene relación con su caso.

Los abogados pueden fijar libremente el monto de sus honorarios, siempre y cuando no contravengan los aranceles que las leyes les marcan, las cuales establecen los mínimos y máximos que por cada caso determinado puede cobrar un abogado.

Los abogados como la mayoría de los profesionistas, independientemente de si son o no contratados para resolver el conflicto por el cual se les contacto, suelen cobrar desde la primera asesoría, pero en muchos casos, no cobran hasta que se genera una asesoría de forma presencial, pudiendo variar el costo de dicha asesoría, en razón del tema o tiempo de duración (un abogado en México usualmente en una asesoría cobra por hora), por lo cual es importante, que pregunte desde el primer contacto el costo que ha de generar por concepto de honorarios la asesoría.

Una vez que se contrate al abogado, éste puede cobrar sus honorarios de diversas formas, como lo son:

a) Pago del total de los honorarios en una sola exhibición;
b) Pago diferido en varias exhibiciones (usualmente en etapas de avance según el encargo);
c) Un pago parcial que ha de cubrirse por el transcurso de cada determinado periodo de tiempo durante la duración del encargo (iguala);
d) Un pago al inicio y otro al final;
e) Pago sobre recuperación o al cumplimiento del objetivo,
f) Pago de acuerdo a lo convenido por el contratante y el abogado como prestador de servicios.

Al final, siempre será más importante que otra cosa, la voluntad de los contratantes (abogado-cliente) respecto de la fijación de los honorarios.

En todo procedimiento, el cliente debe cubrir además de los honorarios del abogado, los gastos que se generen en razón del encargo hecho al profesionista (como el pago de impuestos).

Es importante que siempre que contrate un abogado, verifique que cuente con cédula que lo acredite como tal y que se firme un contrato de prestación de servicios en el cual se aclaren los horarios a cubrir, para que en un futuro no se le haga el cobró sorpresa de algo con lo que no estuvo de acuerdo desde un inicio.

En absoluto, el Secreto Profesional es uno de los principales principios que rigen el ejercicio de la carrera de abogado; de hecho, el artículo 143 del Código Penal, establece que:

“Se impondrán de dos meses a un año de prisión al que, sin justa causa, con perjuicio de alguien y sin consentimiento, revele algún secreto o comunicación reservada que conoce o ha recibido con motivo de la confianza en él depositada.”

Por tanto, no pueden hacer públicos los hechos y manifestaciones sobre los que tengan conocimiento en el ejercicio de su profesión, además de no poder ser obligados por ninguna autoridad a declarar sobre los mismos en perjuicio de persona alguna.

De hecho, al contrario, es importante que, al acudir con un abogado a una asesoría, no le oculte ningún detalle del asunto sobre el cual le pregunta, sin importar lo insignificante que éste le pudiese parecer, ya que un dato no aportado, podría perjudicar en su asunto en caso de ser llevado por el abogado.

Ya para esta etapa, el abogado debió haberle explicado que proceso sería el que llevaría a cabo (siempre bajo el acuerdo del cliente), sus etapas o instancias, la documentación que requiere de usted para iniciarlo, la documentación que ha de elaborar, los honorarios establecidos, así como la duración estimada de los trámites y ante qué autoridades se presentarán, con la finalidad de poder resolver satisfactoriamente su problemática.

Y si usted estuvo de acuerdo con todo lo anterior, lo ideal, en el ánimo del profesionalismo del abogado, es que los contratantes, celebren un contrato de “Prestación de Servicios Profesionales” en el cual se establezca todo lo descrito en el párrafo anterior, para que ninguna de las partes, incumpla con lo pactado en un futuro.

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