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QUÉ SE DEBE HACER CUANDO FALLECE UN FAMILIAR QUE TIENE BIENES, Y NO DEJA TESTAMENTO.

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Aunque en fechas recientes quedo demostrado que ante las tragedias que han quitado la vida de muchos mexicanos, los connacionales tenemos en su mayoría una cultura de apoyo y solidaridad, también es cierto que en México no existe una cultura respecto de dejar una herencia de bienes bien definida mediante el otorgamiento de una disposición testamentaria, es decir, mediante Testamento, con lo cual se dejaría una seguridad legal y patrimonial a los que resultaren beneficiarios de dicho testamento, sino que por el contrario,  además del duelo que acompaña al fallecimiento de un ser querido, los familiares que se sienten con derecho a heredar, usualmente se enfrentan a una pelea, muchas veces férrea, por la defensa de sus derechos sobre los bienes propiedad de la persona que no dispuso testamento.

 

Pues bien, si dicho familiar no dejo testamento, o no tenemos conocimiento de si dejo disposición testamentaria mediante la cual se especifique la distribución de sus bienes y derechos después de su fallecimiento, esto no significa que dichos bienes han de perderse a su muerte, puesto que existe la sucesión legítima, conocida comúnmente como sucesión intestamentaria, mediante la cual, las personas que se creen con derecho a heredar respecto del de Cujus (fallecido) pueden acudir ante la autoridad judicial a denunciar la muerte de dicha persona, solicitando el Juez competente haga la declaratoria de las personas  que han de ser “herederos”, el “albacea” (administrador) de dicha herencia durante el tiempo que dure el juicio, así como la designación de la parte proporcional de la herencia que corresponde a cada uno de ellos.

 

Cuando una persona fallece sin tener un testamento, la ley establece quiénes heredarán sus bienes por orden de preferencia, siendo el derecho a heredar bienes sin haber testamento, en el siguiente orden:

 

  1. En primer lugar, sus hijos (descendientes en línea recta en primer grado) y en el caso de que uno de los hijos del difunto haya fallecido, los hijos de sus hijos (nietos) (descendientes en línea recta en segundo grado);
  2. En segundo lugar, su esposa(o) o concubina(o), es decir, la persona con la que compartió su vida, aunque no estuvieran casados;
  3. En tercer lugar, sus padres (ascendientes en línea recta primer grado); y
  4. A falta de cualquiera de los anteriores, los tíos, primos y sobrinos, o cualquier otro familiar hasta el cuarto grado colateral de consanguineidad.

 

Como se describió, la ley constituye que los familiares más cercanos sean los que reciban la herencia, excluyendo a los más lejanos, en el entendido de que, si hay hijos y sobrinos, heredan sólo los hijos, a su vez los parientes del mismo grado heredarán por partes iguales.

 

El parentesco por afinidad, el cual se establece entre un cónyuge y los parientes consanguíneos del otro como los cuñados y los suegros, no les da derecho a heredar.

 

 

El tiempo que dure el proceso depende de la prontitud con la que se tramite la sucesión, para que se declaren a los herederos y se nombre al albacea, quien será la persona que administrará lo bienes hasta que se adjudiquen a los herederos por la sucesión, ya que se deben publicar edictos en periódicos para citar posibles herederos a juicio para que comparezcan a deducir sus derechos hereditarios, así como girar oficios a varias dependencias de gobierno para que informen si entre sus archivos existe registro alguno de testamento otorgado por la persona sobre la cual se reclama su herencia.

 

El juicio sucesorio tiene una gran ventaja a diferencia de los demás procedimientos de naturaleza judicial civil, la acción para reclamar la herencia no prescribe, y el juicio sucesorio no caduca, así que mientras no se hayan dispuesto los bienes de la herencia, se puede hacer el trámite de dicho proceso.

 

Una vez hecho el nombramiento de albacea en juicio, los herederos podrán decidir si desean continuar con el procedimiento ante el Juez que se inició, o desean seguirlo ante un Notario Público, el cual ya sólo hará el inventario y la repartición de los bienes. Si existiera alguna discusión sobre la sucesión, esta no podrá concluirse ante notario, sino a través de un procedimiento judicial, que por lo general lleva más tiempo y, por esta situación, se tardará más tiempo para que a los herederos se les pueda adjudicar los bienes y su disposición de estos.

 

En el caso de que no se cuente con herederos la ley prevé esta situación y considerando que exclusivamente en caso de que el fallecido no tuviera parientes adyacentes dentro del cuarto grado, sus pertenencias se destinarán a la beneficencia pública.

 

Cabe hacer mención que mediante el testamento no sólo se puede hacer disposición de los bienes, ya que el testamento es el documento apropiado para que los padres en caso de fallecimiento de ambos nombren a uno o más tutores, y sean éstos quienes cuiden de los menores y de sus bienes. La ley también prevé que un juez será quien determine sobre en quién recaerá la patria potestad y/o la tutela de los hijos en caso de muerte de ambos padres, la misma circunstancia es también para nombrar un tutor para una persona incapaz mayor de edad, por lo que siempre es importante el dejar testamento.

 

En caso de que, si se haya dejado Testamento, para que los herederos puedan deducir los derechos dispuestos en dicho documento, la ley también establece cómo llevar a cabo el trámite de una sucesión testamentaria.

 

En todo caso, es importante asesorarse con un abogado para que le informe que documentos se necesitan para iniciar el trámite sucesorio, así como para que lo represente debidamente en dicho juicio.

 

 

FJAG.

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